Nuestro error
Los lugares del samsara también son engañosos por
naturaleza. Pensamos que si nos mudamos de casa, nos vamos a vivir
al campo o viajamos a otro país, encontraremos un lugar en
que nos sintamos cómodos, pero mientras permanezcamos en
el samsara, nunca lo conseguiremos. Por muchas veces que nos mudemos,
seguiremos insatisfechos. Cuando visitamos por primera vez un lugar,
nos parece agradable y pensamos que si viviéramos allí,
nuestros problemas se solucionarían; pero en cuanto nos trasladamos,
empiezan a surgir las dificultades. No hay un solo lugar en el mundo
donde no vayamos a tener problemas. Si deseamos vivir en un lugar
puro donde nos encontremos siempre a gusto, debemos purificar nuestra
mente cultivando el amor y la compasión universales.
Aunque nos pasemos la vida buscando la felicidad en el samsara,
cambiando de amigos y de lugar de residencia, nunca la encontraremos.
Somos como el ladrón que entró una noche en la cueva
de Milarepa buscando algún objeto de valor. Al oírlo,
Milarepa se rió y le dijo: "Si durante el día
yo no encuentro nada, ¿qué piensas descubrir tú
de noche?". ¿Cómo podemos hallar la felicidad
en la cueva vacía del samsara ofuscados por la oscuridad
de nuestros engaños, cuando los Budas no han podido hacerlo
con la luz de su sabiduría omnisciente? El samsara es una
prisión de la que debemos escapar, en lugar de perder el
tiempo buscando la felicidad en él.
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